Vos,
me bajaste el enorme sol,
me bajaste el enorme sol,
un fulgurante, brillante astro,
que desde entonces siempre arrastro
como si fuera mi farol.
Yo,
te regalé las estrellas
tenues, que titilan lejanas,
que todas las tibias mañanas
solo dejan suaves huellas.
Vos,
lograste grandes temporales,
tan agresivos e impetuosos
que resultaron peligrosos
por sus enojos naturales.
Yo,
te regué todo con lloviznas
que simplemente te refrescan
ayudando a que nos florezcan
algunas flores y unas briznas.
Vos,
construiste nevadas montañas,
altas, rocosas, majestuosas,
con heladas cimas hermosas
que desafiaron mis hazañas.
Yo,
unas sutiles ondulaciones
presenté con logrado esmero,
con paciencia de caballero
esperé unir los corazones.
Nosotros.
Siempre fuiste la desmesura
el arrebato, la pasión.
Y yo, entregar mi corazón
y conquistarte con ternura.
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"Susurrando gritos destemplados" - Daniel Eduardo Alonso (Abril-2014)
"Susurrando gritos destemplados" - Daniel Eduardo Alonso (Abril-2014)
Creo en los complementos, en que es mejor si las personas son distintas en las formas. Lo que tienen que tener igual es los valores, no la forma de expresarlos. Ésta poesía estaba armada en una forma un poco distinta, como si los "Vos" y "Yo" fueran títulos y por sugerencia de Claudia Guidalevich cambié a un "Vos" y "Yo" integrado al cuerpo de la poesia
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