082. DOS PARES DE OJOS


Me miras,
te miro.

La asombrosa belleza de tu cuerpo
se clava en mi pupila como un puñal,
para pegarse al fondo de mi retina.

Mi mirada te busca,
mi mirada te esquiva,
tus ojos me hablan,
tus ojos me gritan,
tus ojos quieren escaparse y venir conmigo
y habitar mis cuencas, ver que veo.

Mis ojos te invitan,
mi mirada sugiere,
mi mirada suplica, adivina, observa, lastima.
Mis ojos te estudian, te observan.
Fuego mezclado con hielo,
sangre con bruma,
y todos los colores del alma, aún los invisibles,
escapan de nuestras miradas.

Mi cuerpo, tu cuerpo, está ciego.
Tu alma, mi alma, no mira.

Acá estamos, 
hablando de la infancia,
insultando al gobierno,
preocupados por los hijos,
sufriendo la futura falta de plata,
entusiasmándonos por conocer
y opinando sin saber.

Y mientras tanto,
tus ojos se pelean con los míos,
tu mirada se besa con mi mirada
y el resto del mundo,
nosotros mismos,
disimulamos,
hacemos como si nada.

-  -  -  -  -  -  -  -