Mañana, cuando me levante empezaré algo nuevo.
Tal vez decida estudiar arameo o francés medieval,
puede que me decida a organizar aquella expedición
al centro mismo de la Patagonia austral
o al lugar más cálido del desierto de Gobi.
Mañana, cuando me levante buscaré algo nuevo.
Trataré de escribir la gran novela del siglo
o me enfrascaré en encontrar la serie elusiva,
la que determina todos los números primos.
Mañana cuando me levante ejecutaré hazañas.
Escalaré el cerro Torre o el Chaltén,
me empezaré a entrenar para cruzar a nado el río
o simplemente saldré a correr hasta cansarme.
Mañana cuando me levante, tendré planes.
Porque un hombre sin planes envejece,
un hombre sin planes invita a la muerte,
un hombre sin planes ya no está realmente vivo.
Pero hay una solo cosa que estoy seguro haré
mañana, cuando me levante.
Como hoy, como ayer, como siempre,
buscaré tocar el fondo de tu corazón.
Ese será mi primera tarea.
Pero mañana,
cuando me levante.
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