Nunca quisiste leer la carta
que jamás te envié,
esa en la que no te decía
que, en realidad, nunca te amé.
No describía tu cuerpo
no alababa tu pelo y tus ojos
no me arrastraba, baboso
y lo que no decía, no era cierto.
La escribí con poco amor,
con desinterés total,
sin escuchar a mi corazón
mas falaz que lo habitual
No tenía grandes frases,
no te pedía tomar un café
ni te ofrecía hacer las paces.
¿Por qué no te la envié?
No sé
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