Tal vez la valentía no sea una buena estrategia,
esperar agazapado, matar por la espalda,
si bien no se siente noble, es más seguro.
Tal vez la prudencia sea mejor consejera,
evaluar todo, medir los riesgos y tomar el camino oscuro.
Tal vez la valentía exija mucho sacrificio,
arriesgarse, poner la vida en los dados del destino
y tirarlos a ciegas.
Tal vez,
¿para qué ser valiente?, mejor ser temerario,
no pensar, no soñar, arremeter al bulto
y degollar cualquier movimiento.
Tal vez,
solo tal vez un valiente sea
un cobarde que huye en dirección equivocada.
Pero vos estas ahí,
y te miro,
pero sobre todo te escucho,
bebo tus palabras, mastico tus adjetivos, me nutro de tus verbos.
Y casi en el fondo del silencio, escucho siempre,
tu llanto contenido.
¿Cómo no ser valiente?
¿Cómo no desafiar cualquier peligro, riesgo o soledad posible?
¿Cómo no estar dispuesto a morir desgarrado y dolorido?
Si existe una tenue posibilidad que apague,
por fin,
(tal vez)
tus tristes quejidos.
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"Susurrando gritos destemplados" - ® Daniel Eduardo Alonso (Julio-2014)
Raro que personas que parecen valientes, suelen ser cobardes emocionales. No se animan a defender lo que quieren, no se animan a luchar por lo que sienten, evaden, te dejan por mensajito de texto, etc. Parece que tienen valor para todo menos para decir "te quiero" o "ya no te quiero"
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