044. LA ESTRATEGIA DEL CAZADOR


La primera regla del cazador de mujeres,
es no tener ballenas blancas,
no tener una “presa perfecta”, no obsesionarse.
El cazador debe buscar una víctima disponible,
cualquiera que sea apetecible.

El cazador no debe esconderse en el pastizal.
El correcto cazador se anuncia, avisa sus intenciones,
se viste, actúa, se mueve como cazador.
El honesto cazador no ostenta, pero avisa su condición
(a veces en forma sutil).

El cazador no gana con la indiferencia,
esas son boberías inventadas por los tímidos y los cobardes,
como inventaron los feos aquello del oso.
El cazador demuestra interés, halaga, se muestra,
lisonjea sutilmente, abre la puerta a su persona
pero siempre deja una sombra de misterio.

En la caza de la mujer es importante la constancia,
se debe encontrar la rutina, la forma de frecuentarla.
Luego la caza radica en esperar una oportunidad,
siempre hay más de una.
Igual, preciso es recordar, nunca será la única presa posible.

El cazador avezado sabe que la oportunidad puede ser esquiva,
en ese caso prefiere forzarla, se inventa.
El cazador ilustrado en estos menesteres conoce
que existe más riesgo en esperar que madrugar.
El cazador que intenta antes, puede ser considerado audaz.
El cazador que intenta tarde, por tonto será tomado.
El audaz siempre tiene oportunidades nuevas,
al tonto todas las estrategias se le han terminado.


El buen cazador evita las estrategias arriegadas,
estrategias al todo o nada.
Se evita dar lástima, 
se evita ser payaso
y se evita estar de vuelta de todo.
Todas esas acciones de caza
pueden llevar a un éxito inmediato
o a un fracaso irreversible
y solo la voluble fortuna,
el día, el momento
deciden esa jornada.
El buen cazador va a lo seguro. 
La estrategia de oro, es no hablar, acompañar.
Ninguna mujer deja de ceder a la seducción de hablar de sí misma.
Usar la oreja, la comprensión, la mirada tierna
es mejor que usar la palabra, la acción y la autoestima.
El segundo plano en la acción es el primer plano en el éxito.
La estrategia de plata es mimetizarse,
decir lo que se espera, estar de acuerdo, no polemizar.
Se debe tener la misma ideología, la misma opinión,
el cazador no busca algo para toda la vida, busca una presa.
Sea lo que sea que se le proponga, será mártir de la causa.

El cazador debe dejar sembradas acciones, dudas,
pequeñas incoherencias, peleas mínimas, enojos insignificantes.
Todo eso prepara el dejar mejor, la pieza cobrada, libre.
El cazador es un deportista, devuelve la caza a su hábitat
a fin de que vuelva a ser cazada.
Ecologista al fin, intenta dejarla con el menor daño posible
(además así podrá ser cobrada nuevamente en el futuro)

El mejor cazador falla a veces,
Se empecina con una presa en particular,
Se enamora
y deja el noble deporte de la caza.

Cazador enamorado deja de lado la caza,
cazador que es al final por si mismo cazado y se casa.

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"Susurrando gritos destemplados" - ® Daniel Eduardo Alonso (Julio-2014)

1 comentario:

  1. Una ironía sobre las relaciones, siempre me llamó la atención la gente que se preocupa sobre "que decir", "que vestir", "cuando llamar", etc. Prefiero hacer lo que siento, si sirve bien y si no paciencia.

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