028. FUEGO


Ella es fuego,
ella vino desde el lugar más lejano posible,
vino desde el fondo de mis recuerdos
ella solo está ahí y eso ya es demasiado.

Y yo creí, jactancioso,
que era fácil jugar con fuego,
(el truco es simple, me dije,

solo tengo que evitar quemarme).

Acerco el dedo y lo retiro.
Me acerco a las llamas y no me derrito.
Pero existe algo con lo que no contaba,
existe algo que no estaba escrito
y es desear quemarme.
Las llamas no me engañan,
sino que deseo ser envuelto por ellas.
Como un simple insecto, que al cabo es lo que soy,
que, por el fuego, es fascinado, incinerado.

Ella solo tuvo que ser como es,
yo solo tuve que acercarme a la fogata.

Pedantería de creer,
que el fuego atrapa solo con su flama
y manteniendo la distancia
uno no corre el riesgo de ser quemado.

No me atrapó el calor, ni me hipnotizó la danza de la llama.


Me atrapó el entender

que prefiero quemarme en su infierno,
antes que no sentir nada.


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"Susurrando gritos destemplados" - ® Daniel Eduardo Alonso (Mayo-2014)

1 comentario:

  1. Esto lo escribí sobre una pareja que tuve. Fue medio profético, porque terminé quemándome (pero siempre en estos casos uno termina quemándose con gusto)

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