Yo me comprometo:
a lograr que tu mente piense en mi constantemente,
a mantener la luz en tu mirada,
a que tus oídos siempre quieran escucharme,
que tu boca siempre quiera saborearme,
que tu cuello se estremezca,
que tus pezones se levanten solo al recordar la palma de mi mano,
que tu cuerpo tiemble y no de frío,
que tu sexo esté permanentemente húmedo,
que tus piernas te duelan después de dormir conmigo,
que tu alma se funda con la mía,
que tu corazón lata fuerte y acelerado cuando me recuerde.
Todo esto estoy dispuesto a firmarlo,
frente a escribano público,
sin fecha de caducidad,
con usufructúo de por vida,
en la ciudad de Buenos Aires
o en cualquier sitio que fijes como domicilio.
Como contraprestación pido una sola cosa,
algo importante,
pero lo único que acepto como pago.
Que me hagas saber,
solo saber,
cada tanto,
que te hago feliz.
- - - - - - - -
"Susurrando gritos destemplados" - ® Daniel Eduardo Alonso (Abril-2014)
Mucha gente pide, mucha gente plantea cosas en una relación. Para mi el contrato se resume a una sola cláusula.
ResponderEliminar