018. ELOGIO DEL DOLOR.


Existen infinitos poemas que hombres duros, adoran.
Que cual héroes resisten, de los tormentos, el peor.
Los que, inmutables, pétreos, no se doblegan al dolor.
Los que no lloran, no dudan, no se enternecen y no imploran.

Yo no, siempre pretendo empaparme, abrigar el sufrimiento.
Mezclarme con el dolor, revolcarme y abrir mis heridas.
Sentir todas las espinas en mi alma, aún las no merecidas.
Aceptar, sentir intensamente la pena en su momento.

Antes que piedra y metal, prefiero ser madera porosa
abrir mi pecho ante la daga recién salida de la fragua,
llorar desesperado hasta que mis ojos se vuelvan agua
morir en el amargo sufrimiento, en la agonía espantosa

Si no puedo desesperarme, angustiarme, en mi tristeza,
Si no puede doler físicamente la humillación
Si no puedo perderme en la angustia, la desolación
¿Qué señal tengo de estar vivo, como obtendré esa certeza?

No ignoro mi dolor (tu indiferencia), sufrir no me prohíbo.
No disimulo mi ansiedad, te extraño, te llamo y te suplico.
No son únicamente mis alegrías las que te dedico.
No voy sobreviviendo intentando no sentirte. ¡Yo vivo!


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"Susurrando gritos destemplados" - ® Daniel Eduardo Alonso (Marzo-2014)

1 comentario:

  1. Pensé que el dolor tiene muy mala prensa. Intentamos anestesiar nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestra alma. En vez de aceptar el dolor y vivirlo en plenitud.

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