Te vi parada en la cocina y
te ofrecí café,
con vainilla o con canela,
no recuerdo bien,
(del que te gustaba).
Te hablé a los gritos mientras me bañaba
(es que el ruido de la ducha tapa las palabras)
Te escuché riendo en el balcón,
pero no llegué a ver el motivo.
Me quedé oliendo tu perfume en las almohadas,
a escondidas, mientras dormías.
Todo esto me pasó el otro día,
todo esto pasó mientras vos estabas en tu casa,
lejos de la mía,
en tus cosas,
lejos de mis cosas,
lejos de mi vista,
lejos de mis sentidos.
Sin embargo,
estabas conmigo.
Cerca,
tan cerca,
muy cerca,
Y es que estas
irremediablemente pegada
a mi alma.
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"Susurrando gritos destemplados" - ® Daniel Eduardo Alonso (Octubre-2013)
Ese fantasma de la persona amada con el que uno habla aún en su ausencia
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