008. LA SOLEADA COSTA DE LOS CONEJOS


Mis abuelos son gallegos,
mis abuelos son asturianos,
mis ancestros seguramente pelearon codo a codo
entre la niebla cantábrica
al lado de Don Pelayo.

De observarlos aprendí
que los españoles al hablar no dudan,
es como si la certeza del discurso
les perteneciera por divino derecho.

De mirar a mis abuelos sospeché
que solo dominaban la línea recta,
no entienden el tener que rodear,
introducir, preparar o aligerar
ni el camino ni el discurso.

De escucharlos agradecí
criarme en el idioma castellano,
saborear sus adjetivos precisos,
buscar metáforas y metonimias constantemente.
Detenerme en los diptongos,
y pedirle permiso de pausa a las comas.

De amarlos se me aclaró
aceptar lo amargo con placer.
Que de alguna manera se debe
aceptar tranquilo la derrota,
ya que el perder te demuestra la valía,
la victoria no enseña nada, 

solo te deja varias dudas.

Y al final, entendí.
Saber ganar, saben todos
¿Saber perder?
los españoles y los toros.


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"Susurrando gritos destemplados" - ® Daniel Eduardo Alonso (Febrero-2014)



2 comentarios:

  1. Mis "genes españoles" se presentan a cada rato, mis abuelos fueron muy importantes en mi vida y mi abuelo materno fue de esos españoles que siempre estuvieron allá. Esto es un homenaje a ellos, mi visión de ellos y mi generalización a partir de ellos a todos los españoles

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  2. La última estrofa era menos contundente:
    "Y es que por ellos entendí
    que saber ganar, saben todos.
    ¿Saber perder?
    solo los españoles y los toros."
    Pero Hernán Terrizzano me sugirió, acertadamente, cambiarla por ese final mas contundente

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