088. EL MAS DULCE DE TODOS LOS CUENTOS


Sobre mis viejas rodillas
mi hija siempre se sentaba
y la tarde se pasaba
escuchando en esa "silla".

Contaba una linda historia
a sus muñecas y a ella.
Magos, duendes y doncellas
y un final lleno de gloria.

Reyes y azules castillos,
y eran también esperadas
las rosas historias de hadas,
relatos breves, sencillos.

Hoy está seria, crecida,
ya no cree en fantasías.
Agenda todos sus días,
trabaja, tiene una vida.

Pero en algunos momentos
nos sentamos a la tarde
y así puedo hacer alarde
de algún viejo y simple cuento.

En sus ojos siempre brilla,
la misma dulce mirada
de aquella nena sentada
sobre mis viejas rodillas.

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