075. VERDADEROS MILAGROS


Cuando te conocí,
aprendí,
a caminar sobre mis penas,
a no hundirme en las lágrimas
que me estaban ahogando.
Caminar sobre mi llanto,
verdadero milagro.

Cuando te conocí,
aprendí,
a mirar, no solamente ver.
A entender esa luz que emanaba
de tu cuerpo
y deje de ser ciego,
verdadero milagro.

Cuando te conocí,
aprendí,
a no conformarme con nada.
A no aceptar poco,
solo me satisface todo,
porque vos sos todo
y no quiero menos que eso.
Multiplicación de dones y artes,
verdadero milagro.

Cuando te conocí,
aprendí,
a transformar lo insulso en maravilloso.
Lo que no tiene gusto en un gusto a todo,
deje lo insípido de mi vida de lado
para beberme la tuya a borbotones.
Transmutar la clara nada en la roja pasión,
verdadero milagro.

Cuando te conocí,
aprendí,
a vivir, despertar de mi letargo.
Entendí el sol y la luna,
pude respirar, pude hablar y caminar,
entendí que hay un mañana y existió un ayer
y que todo el hoy es nuestro.
Resucité en vos y para vos,
verdadero milagro.

Mujer de mi humilde fe,
aunque sea solo por mí,
ya estas beatificada
y santificada.

-  -  -  -  -  -  -  -