062. MAS ALLÁ


Lo fugaz de la simple flor
no es impedimento severo
y mediante continuo esmero
exhibe todo su color.

La frágil y tozuda abeja
vivirá efímeras semanas,
y aún así todas las mañanas
trabajará sin una queja.

Ni ser durables, ni preciosas
es el tan lamentable precio,
lo único que juzgo o aprecio,
para hacer bien todas las cosas.

No es la posible transcendencia
lo que se debe sopesar
a fin de saber y aceptar,
de nuestra labor, la excelencia.

Existe un gran orgullo interno,
un respeto por la faena,
que obligará a hacerla buena
como si todo fuese eterno.

-  -  -  -  -  -  -  -