Un bar, un amigo,
me confiesa,
lo que estoy buscando desesperadamente es la mujer perfecta,
una mujer que sea tan linda,
que solo nombrarla te lleve a un estado absoluto de pasión,
que ni siquiera tengas que recordarla, mucho menos verla
para sentir como te quema la piel, como te humedece el alma.
Una fiesta, el amigo de un amigo,
me comenta,
lo que estoy buscando incansablemente es la mujer perfecta,
esa mujer con sentido del humor,
esa que impida toda nube de tristeza en mi destino,
que sea capaz de compartir la risa franca en todo momento,
que entiende que el lado oscuro de la vida, siempre tiene luz de sol.
Un viaje, un conocido,
me explica,
lo que estoy buscando constantemente es la mujer perfecta,
esa mujer inteligente y sensible,
que presienta correctamente hasta los mínimos gestos que no vas a hacer,
que entienda mejor tus estados de ánimo que lo que vos los mentís,
que sabe lo que necesitas antes, mucho antes, que la vida te obligue a rogarlo.
Me sentí muy egoísta,
toda esa gente buscándote
y yo no les dije dónde estabas.
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"Susurrando gritos destemplados" - ® Daniel Eduardo Alonso (Mayo-2014)
"Susurrando gritos destemplados" - ® Daniel Eduardo Alonso (Mayo-2014)
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