Tu cuerpo es el territorio a explorar,
tu piel es el mapa de mi destino.
El viaje empieza en los dedos de tu mano,
voy caminando lentamente, me detengo en cada pliegue,
voy surfeando las yemas de tus dedos, me acomodo y duermo brevemente en la palma de tu mano.
Llego a tu muñeca, la rodeo varias veces,
me vuelvo la metamorfosis perfecta de una pulsera.
Avanzo por el brazo que se transforma en una autopista hacia mi destino.
Cada lunar es un oasis, un paliativo a la sed de la jornada.
Llego al hombro, ese hombro,
redondez que rivaliza con la luna,
que al proyectarle su tenue luz,
va cambiando con sombras diversas que juegan y se divierten en mi pecho.
Ah, el misterioso valle que se forma entre tu hombro y el cuello,
desfiladero por el cual puedo arrojar todas las caricias posibles
hacia el abismo de tus caderas.
Tu cuello,
esbelta columna vibrante
que se pierde en el infinito de mis besos húmedos.
Viro hacia el sur,
Entro al valle de tus pechos,
recorro muy lentamente el espacio entre los pechos y tu cuerpo,
se enciende el fuego cuando los pezones despiertan en un alerta incontenible.
Tu piel vibra.
y yo vibro con ella.
Acelero buscando el ombligo,
el fuego va consumiendo todo,
la sal de las gotas de sudor se van mezclando,
agua con agua, fuego con fuego, piel con piel.
A propósito me desvío hacia la derecha,
(Ya volveré)
Voy mordiendo suavemente tus muslos,
siento como tiemblan tus músculos entre mis dientes,
beso suavemente tus rodillas y caigo ante vos.
La lengua y las manos van modelándote,
como escultor voy formando el molde perfecto de tus pies en mi paladar
empiezo a retornar explorando tu otra pierna,
besar nuevamente tus rodillas,
morder nuevamente tus muslos hasta llegar al objeto del deseo.
Estar,
acariciar,
lamer,
sentir mi yo más instintivo y animal,
ser primitivo,
no razonar,
solo palpar,
oler,
solo ser.
Me incorporo,
doblo por tu espalda,
una enorme planicie solo visible para este viajero inquieto,
te describo tu espalda,
(tu lado oscuro de la luna),
cada perfección de tu piel, cada hito de mi camino,
cada centímetro explorado y descubierto.
Llego a tu nuca,
instintivamente tiras la cabeza hacia atrás y en mi horizonte aparece tu mejilla,
Al querer llegar a ella me sale al encuentro tu oreja.
Recorro ese laberinto planteado y te estremeces,
empezas a gemir y reír,
¿Estas feliz?,
yo también.
El camino a tu boca es con pequeñas escalas de besos sobre toda tu cara.
El beso húmedo nos hace una sola persona,
mi alma se funde con la tuya y se escapa de mi cuerpo,
ya no hay yo, solo queda el nosotros.
Observándonos,
alguien podría pensar que todavía no empezamos a hacer el amor,
...y en verdad lo estamos haciendo desde la primera mirada.
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"Susurrando gritos destemplados" - ® Daniel Eduardo Alonso (Abril-2014)
"Susurrando gritos destemplados" - ® Daniel Eduardo Alonso (Abril-2014)
Los momentos iniciales de la pasión, el viaje alrededor del cuerpo de ella. Las sensaciones que te invaden y como se van transmitiendo.
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